Del 09.09.26 hasta 08.10.26
EXPOSICIÓN / ARTE CONTEMPORÁNEO
Sala de Máquinas
Inauguración: miércoles, 9 de septiembre a las 20:30 h.
La mirada situada que María despliega en esta muestra resulta de haber sido atravesada por una urgencia: el retorno a su lugar de origen, Caravaca de la Cruz, a causa de un diagnóstico médico. En este nuevo estado y contexto, en este nuevo cuerpo, surge inmediatamente una necesidad de mediar y trabajar a través de la mirada, y así es como María redescubre lo ya visto, posándose rebosante de curiosidad y deseo sobre los rituales y símbolos interiorizados durante su infancia y adolescencia en este municipio de la comarca del Noroeste Murciano, y que ahora aparecen frescos ante ella, como vistos por primera vez. Desfamiliarizarse de lo acostumbrado será lo que le permita estar más cerca de ello que nunca.
Lo que aquí se revela es la capacidad inherente de la artista para, subvirtiendo las lógicas de la enfermedad, inyectar vitalidad en lo mirado y, simultáneamente, desvelar y participar activamente de la energía ya latente en aquello que mira y que la mira, y que en realidad la lleva mirando durante casi cuatro décadas: caballos, caballistas, amazonas, bordados, paños, agua, vino y flores. Todos estos significantes, humanos y no humanos juntos, ocupan el mismo plano, sagrados y profanos todos y cada uno a su manera, girando alrededor de un centro de gravedad común: la Cruz de Caravaca, cuyo inagotable misterio María canaliza en su más reciente producción.
La Sala de Máquinas se convierte en un espacio abierto y disponible en el que inscribir los más nuevos y genuinos procesos artísticos e intuiciones de María, que desbordan la práctica fotográfica que lleva desarrollando durante más de 17 años, superando en esta ocasión la imagen fija y bidimensional y pasando a articular materialmente, en el espacio y el tiempo, un complejo y cada vez más corpóreo entendimiento del enjaezamiento que cada año florece y altera Caravaca de la Cruz ante la proximidad de la primavera.
Cada 2 de mayo tiene lugar en Caravaca de la Cruz el ritual de la Bendición del Vino y las Flores, celebrado en la Basílica-Santuario de la Vera Cruz. Al día siguiente, festividad de la Cruz, la reliquia de la Cruz de Caravaca es llevada en procesión hasta el Templete o Bañadero, donde tiene lugar el Baño de la Cruz mediante su inmersión en agua.
Se llama Corporal al pequeño paño litúrgico, tradicionalmente de lino y bordado por las monjas clarisas de Caravaca de la Cruz, que preside, transportado en una bandeja flores, el Acto de Bendición del día 2 de mayo. Desde hace unos años, réplicas más humildes y producidas a gran escala tomando como modelo este Corporal único son utilizadas por los y las caravaqueñas para recoger el agua bendita excedente del Baño de la Cruz del día 3 de mayo.
Tras las fiestas, estos Corporales populares que han sido empapados en agua bendita permanecerán durante todo el año junto a sus portadores, aplicándose directamente sobre el cuerpo para obtener protección. Es igualmente habitual regalarlos a quienes puedan necesitarlos, especialmente en casos de dolores, padecimientos y enfermedades.
María Caparrós, Caravaca de la cruz 1988 (Murcia).